top of page

Out Of The Blue

Llega sin aviso. Un instante antes, la vida es rutina, un color que se repite sin sobresaltos. Luego, una frase, una llamada, una mirada médica que rompe el aire. Out of the blue. Primero, la calma impostada, ese reflejo torpe que intenta negar lo inevitable. Después la risa nerviosa, la incredulidad que se disfraza de humor para no temblar. Poco a poco, lo que parecía ajeno se vuelve propio, una sombra que se instala detrás de los ojos.

Todo se distorsiona: los planes, los días, los nombres de las cosas. La perspectiva se tuerce y en esa torsión algo se abre, una grieta que deja pasar una luz distinta, áspera, pero real. Lo inesperado no sólo irrumpe, redefine. Te obliga a mirar con otros ojos, a redibujar el mapa interior, a aceptar que el cuerpo y la mente ya no serán los mismos.

Apocalípsis

El apocalipsis no siempre destruye, a veces simplemente sacude. No todo cae; algunas cosas se agrietan, otras se revelan. Es una implosión silenciosa, un derrumbe interior donde el tiempo se ralentiza y los sentidos aprenden a escuchar el eco del miedo.

El mundo personal se fragmenta en mil pedazos y en cada fragmento hay una versión de ti que intenta sostenerse. El dolor es un lenguaje nuevo: brutal, honesto, inevitable. Aprendes a caminar entre ruinas, a reconocer tu sombra sin huir de ella. Y en medio del caos surgen pequeñas reconstrucciones, no como antes, sino distintas, más frágiles y más verdaderas.

Narrativas de una Memoria Compartida

​Hay recuerdos que no pertenecen del todo a uno. Se comparten. Entre quienes han atravesado la enfermedad se tejen memorias silenciosas: gestos, olores, sonidos de hospital, miradas que entienden sin palabras. Cada imagen, cada fragmento, reconstruye una historia común, una historia de cuerpos marcados, pero también de resistencia.

En estas narrativas no hay héroes, sólo personas sosteniéndose unas a otras. Las fotografías, los objetos, las voces, se vuelven puentes hacia lo vivido, hacia aquello que no recordamos con exactitud pero sentimos en la piel.

La memoria compartida es una forma de sobrevivir: un intento de volver a mirar el dolor y transformarlo en testimonio, en arte, en vínculo. Porque al recordar juntos, el pasado deja de doler tanto y empieza, un poco, a sanar.

6104c012-000b-4326-8f21-ced256ac06ee.jpg
bottom of page